Minimalismo

Mi transición al minimalismo

Después de más de tres décadas corriendo, tanto en pruebas de asfalto como de trail, y llegando ya a los 63 años, optimizar el rendimiento se vuelve complejo, pero necesario.

Los tiempos de recuperación se alargan e intentar acortarlos nos pone en riesgo de lesión. Ello nos obliga a reducir las horas de entrenamiento, que tampoco sería muy importante si entrenar fuera un trabajo impuesto. Pero es que estamos hablando de que nos obliga a reducir las horas dedicadas a la actividad que más nos gusta, correr. Y claro, no es lo mismo disfrutar cinco horas a la semana que poder hacerlo durante diez.

Desde hace ya un tiempo vengo investigando sobre estas estrategias o ayudas que me permitan no reducir estas felices horas en que disfruto corriendo. Llevar una dieta contenida de hidratos de carbono, realizar ayunos intermitentes como forma de alimentación diaria, un plan de entrenamiento ordenado y equilibrado, que incluye trabajo de fuerza semanal, han sido rutinas que he incorporado a mi vida.

Después de cotejar mucha información, pensé que la reducción del drop de mis zapatillas y deshacerme de la amortiguación de las mismas, podría ayudar a tener una zancada más ágil, más económica en términos de requerimientos de energía y favorecería el fortalecimiento de mis pies, descargando tensiones innecesarias en rodillas y cadera, que con la edad terminan resintiéndose con los impactos y favoreciendo lesiones.

Todos los entrenadores partidarios del correr minimalista y descalcista aconsejan realizar una transición progresiva al calzado minimalista, o de drop cero y sin amortiguación. Esta transición, que podemos medir en semanas, es distinta de un corredor a otro, dependiendo de muchos factores, por lo que se hace necesario escuchar al cuerpo en todo momento.

Mis primeros pasos en esta transición los di sin ser muy consciente de ello, pasando de correr con zapatillas Asics cumulus, con 12-14 mm de drop, a correr con zapatillas Hoka clifton 6, con drop de 5 mm y bastante amortiguación. Aunque tengo otras zapatillas, durante los últimos meses han sido estas hoka las que he calzado, tanto en mis entrenamientos por asfalto y caminos hasta por terrenos algo más técnicos.

Os pasaré a describir cuál ha sido mi transición hacia el correr minimalista, desde el primer mes destinado a fortalecimiento y adaptaciones de base, hasta calzarme zapatillas minimalistas para mis entrenamientos, con la idea siempre de que este proceso no interfiriera en mis entrenamientos habituales.

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