Beneficios de colgarse para tus hombros

El reflejo de prensión o de agarre es un reflejo que tenemos los humanos durante las primeras semanas de vida y que se alarga hasta los seis meses de edad.
Se caracteriza por el cierre de la mano en torno a cualquier objeto que toque su palma. De hecho, podría levantar su propio peso agarrado. Esta cualidad nos indica que su sistema nervioso funciona como debe y aunque con el tiempo pasará a ser un acto voluntario, nos indica que es un acto que nuestro cuerpo espera y va a esperar a lo largo de nuestra vida.
Ancestralmente podría marcar la diferencia entre vivir o morir. No tenemos más que apreciar la soltura y facilidad con que cualquier primate soporta su peso colgado y se mueve de esta manera.
Nuestro estilo de vida ha ido cambiando, pero nuestro cuerpo sigue teniendo las mismas funcionalidades que cientos de miles de años atrás y espera que se desarrollen para mantenerse funcional. Como son cosas que dejamos de hacer, nos terminan apareciendo muchos problemas posturales y articulares por desuso de estas funciones.
Muchas de las lesiones de hombro aparecen por inflamación de los manguitos rotadores al levantar los brazos por encima de los hombros, y las recomendaciones suelen ser dejar de hacer estos movimientos.
Pero la solución pasa precisamente por lo contrario. Para que los hombros se muevan mejor se necesita que exista suficiente espacio para girar sin que haya rozamiento del manguito de los rotadores con el acromion, que es este hueso que nos sobresale en el hombro.
Este espacio se va reduciendo por efecto del peso que ejercen los brazos al estar caídos y siempre tirando del acromion y desplazándolo hacia abajo y la poca movilidad articular que va produciendo su poco uso.
Como el acromion se encuentra en la parte externa de la escápula, al levantar los brazos hacemos girar la escápula, elevando el acromion y dejando más espacio para el manguito rotador.
Cuando tenemos problemas en esta zona, siempre nos van a recomendar reposo, antiinflamatorios, cuando no cirugía.
Sin embargo, la mejor prevención es colgarnos de los brazos, como hacen nuestros antepasados los primates. En el fondo no es más que volver a recuperar la habilidad perdida de soportar nuestro propio peso.
¿Cuáles son las ventajas que nos proporciona colgarnos de los brazos?
Como ya hemos dicho, movilizamos las escápulas, favoreciendo la separación entre el manguito rotador y el acromion.
Descomprimes la presión que sufren las vértebras debido al peso de tu cuerpo, por lo que es también muy aconsejable para los dolores en la zona baja de la espalda.
Favoreces una mejor postura corporal al estirar todo tu cuerpo, mejorando la estabilidad y fortalecimiento de la zona del cuore cuando realizamos ejercicios de activación.
Otra ventaja muy importante es que fortalecemos nuestro agarre, nuestra fuerza prensil.
De forma paralela, al colgarnos de los brazos también estiramos la musculatura de los pectorales y dorsales, cuya rigidez afecta de forma notable a la movilidad articular de los hombros.
Ahora bien, ¿de dónde podemos colgarnos?
Ya he mencionado que normalmente todos los gimnasios suelen tener barras rígidas de donde nos podemos colgar. También en muchos parques públicos existen zonas de esparcimiento o zonas dedicadas a realizar ejercicio físico que suelen disponer de estas barras.
Lo ideal sería disponer una barra en casa donde poder hacer uso de ella cuando quisiéramos. En la descripción os dejo un enlace donde poder elegir dentro de una variedad; desde aquellas que podemos colocar en cualquier puerta de casa o en un pasillo, hasta otras para disponerlas de forma fija en una habitación o garaje.

Barras de dominadas

Una buena manera es colocar la barra para que nos permita colgarnos, pero apoyando las puntas de los pies en el suelo. Poco a poco iremos doblando las rodillas y reduciendo la fuerza de las piernas para mantener nuestro peso, recayendo así la fuerza en los brazos y los hombros. Deberíamos intentar aguantar al menos medio minuto, utilizando un agarre prono, con las palmas de las manos hacia delante nuestro. Debemos dejar que la gravedad actúe sobre huesos y ligamentos. Para ello, relajamos los hombros, percibiendo tensión en los mismos, pero no dolor.
A medida que nuestro cuerpo se va acostumbrando y adquirimos fuerza de agarre en nuestras manos y antebrazos podemos alargar el tiempo de agarre, alternar agarres con una sola mano o incluso avanzar colgados por una escalera, aparato que también suele encontrarse en parques y gimnasios.
A partir de ahí, y una vez hemos adquirido fuerza, podemos pasar a practicar movimientos de destreza y agilidad, como desplazamientos, escaladas, dominadas, etc.
Con cinco minutos al día que dediquemos a esta práctica es suficiente para aprovechar todos sus beneficios. Hay quienes incluso recomiendan que más que dedicar un tiempo establecido, nos acostumbremos a que cada vez que pasemos por debajo de la barra, si la tenemos en casa o en el trabajo, es colgarse medio minuto de ella.