Primeros pasos

Duración: 2 semanas

Los músculos implicados en la carrera minimalista ya van adoptando fuerza y adaptándose a las cargas. Ahora toca adaptarse al gesto de correr. Durante estas semanas mis entrenamientos habituales siguen siendo con las zapatillas amortiguadas, pero ya uno de los días salgo a entrenar con zapatillas sin apenas amortiguación y con drop de 4 mm. En mi caso utilizo las que tengo por casa, que son unas de entrenamiento de Crossfit, las Reebok Nano 8 , aunque pueden ser cualquiera otras de entrenamiento, que suelen tener amortiguación mínima, muy bajo drop y amplio espacio para el antepié y los dedos.

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Los días que no entreno, salgo a caminar con las huaraches Pies Sucios durante una hora, más o menos. Cada cinco o diez minutos, arranco a trotar con ellas por espacio de cien o doscientos metros, dependiendo el tipo de terreno. Ya nos damos cuenta de un aspecto muy interesante; el cuerpo adopta por sí mismo una postura de correr natural, muy distinta a la que llevamos habitualmente.

¿Qué ha pasado? Que nuestro cuerpo se protege y no cae de talón, ya que es lastimoso y adapta el paso para que sea el pie, con su arco plantar, quien amortigüe la caída. Algo por otra parte normal, ya que está diseñado para reducir las fuerzas del impacto y lo ha estado haciendo durante cientos de miles de años en los que hemos corrido y desplazado descalzos.

Las sensaciones que se perciben son muy placenteras y nos entran ganas de seguir corriendo así. Pero hay que reprimirse las ganas y no venirse arriba. Nuestras estructuras musculares podrían quizá soportarlo, pero nuestros ligamentos, tendones y huesos necesitan periodos de adaptación más largos, hay que tener en cuenta que los hemos protegido durante mucho tiempo y necesitan reactivarse.

Durante esta fase sigo realizando los ejercicios de fortalecimiento, que no dejaré de realizar en todo el periodo de adaptación.

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